La ONG (Médicos sin Fronteras) ha condenado el ataque en el que han perdido la vida la salmantina María Hernández y otros dos voluntarios

Hablar del trabajo cuando hay tantos desempeados y personas que tienen que emigrar en busca del mismo, cuesta un poco. Pero aquí queremos situar el ideal del trabajo, que para mi tiene que ver, de un modo general, con vocación. Así, uno puede tener la vocación de médico y en esto consiste su trabajo. Realizar la vocación supone un esfuerzo para ir superando las dificultades. Cuando se toma una determinación no se debe ceder. El esfuerzo es una cualidad que está ligada al deseo, al límite y a la posibilidad.

El trabajo visto como vocación es una manera de participar en la construcción del mundo cooperando con la obra creadora de Dios. A través del trabajo el ser humano modifica y configura la naturaleza, la sociedad y a sí mismo, modificando la conciencia individual y colectiva. Por el trabajo aseguramos nuestra existencia individual y colectiva, al mismo tiempo que estructuramos la vida. Y de esta manera realizamos nuestra condición humana., hasta llegar a dar la vida si fuera necesario.

Pero el trabajo tiene un sentido espiritual más profundo. Más allá del puesto de trabajo que cada uno desempeña en la sociedad, toda persona tiene un primer puesto de trabajo en sí misma, en sus vivencias y en su relación con los sentimienos. Se trata de trabajar nuestra alma, verdadera tarea de nuestra vida. No se trata tan solo de desarrollar nuestra Inteligencia Racional (IR) y nuestra Inteligencia Emocional (IE), hay que desarrollar también y principalmente nuestra Inteligencia Espiritual (IES), que crece en el silencio interior contemplativo.