El Espíritu es la capacidad de discernir en las partes el Todo y en el Todo las partes, pues comprende que hay un hilo conductor, un eslabón que une y reúne todas las cosas, que constituyen un Todo orgánico, sistémico y estructurado siempre en redes de relaciones.

El Espíritu pertenece a la estructura y a la dinámica del universo y permite entenderlo tal como es.Por eso se dice que el universo es espiritual, pensante, consciente, panrelacional y autoorganizativo. En su debido grado, todos los seres participan del Espíritu.

El ser humano, gracias a la Inteligencia Espiritual (IES), no está encerrado y limitado a su propia realidad. Está abierto al otro, al mundo y al Infinito. Tiene una apertura que va más allá de los límites corporales.Esa capacidad de trascendencia liga al ser humano con el Todo, donde se siente sumergido en él y se percibe parte de él. Ese Todo no está en ningún lugar, porque engloba todos los lugares.Lo extraordinario del hombre/mujer que desarrolla su (IES) es poder entrar en comunión con la Suprema Realidad, agradecerle la grandeza del universo y el don de la vida. Alabarlo por su magnanimidad y amor.Y como el ser humano es un ser relacional, gracias a la (IES) hace la síntesis entre el cielo y la Tierra, entre lo inmanente y lo Trascendente, entre la exterioridad y la interioridad.Consigue un marco ordenador de todas sus experiencias, ideas y sueños. Es decir, gracias a la (IES) obtiene una cosmovisión, una lectura del mundo, una interpretación del curso de la historia, una visión de conjunto.