yin-y-yang
Para el taoísmo el Ying y el Yang son dos fuerzas fundamentalmente opuestas y complementarias que se dan en todas las cosas.El Yin, asociado a lo femenino, la oscuridad, la pasividad y la tierra; y el Yang, vinculado a lo masculino, la luz, lo activo y el cielo. Según esta filosofía, ambas energías son necesarias para mantener el equilibrio universal. Según esta creencia, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización solo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del Tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen. Todo lo que existe tiene una contraparte que es necesaria para la existencia. No existe lo inmutable, lo estático, sino que todo está cambiando continuamente, en un fluir infinito, armónico y equilibrado por las fuerzas del yin y el yang.
Así, si estas fuerzas se dan en todas las cosas, nuestro cerebro también tiene un Ying un Yang. El lado Ying correspondería al emisferio derecho, nuestro lado femenino, que es el lugar donde llegan las emociones, los sentimientos. Sede de la Inteligencia Emocional (IE). Es nuestro emisferio intuitivo, que se rige por imágenes. En contraposición, el lado Yang, sería el emisferio izquierdo, nuestro lado racional, lógico, donde rigen las ideas. Sede de la Inteligencia Racional (IR). Y ¿cómo orientar todo esto? Aquí entra el Tao en el Taoísmo para actuar según el camino acertado. Nosotros hablamos de la Inteligencia Espiritual (IES), que necesita del silencio para captar y orientarse según el plan divino.