Inteligencia Espiritual
La inteligencia humana tiene su raíz en el código genético y en toda la evolución de la vida en este planeta. Está influenciada por nuestra experiencia cotidiana, nuestra salud física y mental, la dieta, el ejercicio que practicamos, las relaciones que tenemos y por otros muchos factores. Pero desde el punto de vista neurológico, todo lo relacionado con la inteligencia está encauzado o controlado por el cerebro y sus extensiones neurales. Un tipo de organización neural, situado en el lado izquierdo del cerebro, nos capacita para el pensamiento racional, lógico y normativo, es decir la Inteligencia Racional (IR). Otro tipo, situado en el lado derecho del cerebro, nos permite ejercer nuestro pensamiento emocional, asociativo y que reconoce pautas, es decir la Inteligencia Emocional (IE). El tercero de los pensamientos es el creativo, perspicaz, creador y quebrantador de normas, es decir la Inteligencia Espiritual (IES) (Cf. D. ZOHAR/I. MASHALL, Inteligencia espiritual, Plaza&Janes editores, Barcelona 2001, 49).
En parte gracias al tremendo éxito alcanzado por la tecnología, confiamos demasiado en el razonamiento impersonal, situado en el hemisferio izquierdo del cerebro. Es el pensamiento práctico de cada día. La aritmética mental es un buen ejemplo. La fase de análisis de cualquier proyecto implica separar el problema o la situación en sus partes lógicas más simples y luego predecir las relaciones causales que puedan surgir. La ventaja de este pensamiento lineal es que es preciso, riguroso y eficaz. El problema está cuando despreciamos los caminos hacia la verdad, más profundos e intuitivos que están situados en el hemisferio derecho del cerebro, y que siempre guiaron a la humanidad. Así, si independizamos los hemisferios, por un lado caemos en el control frío y por el otro en el emotivismo blando. Los dos lóbulos son necesarios para abordar la realidad, pues el pensamiento serial se va al garete si alguien cambia las reglas de juego. Este pensamiento funciona dentro de ciertos límites. No sirve para nada cuando debemos otear el horizonte en búsqueda de nuevas posibilidades o lidiar con lo inesperado (Cf. Ibid. 57-58). ¿Y qué papel juega la IES o la Inteligencia Transpersonal? Esta inteligencia ni informa ni amenaza. “Busca encontrar sentido y significado a nuestra existencia. Es la inteligencia del silencio. Trasciende las creencias, los paradigmas y los estereotipos. Trabaja el crecimiento interior, el autodescubrimiento, las vivencias profundas que modelan. Es una inteligencia más próxima al sentir, intuir y ver en la niebla que el creer, controlar y recordar” (G. GONZALEZ-A. M. LIÑARES, El narrador de emociones, Sal Terrae, Santander 2017,88).