persona-siendo-manipulada
El cerebro es un centro nervioso muy desarrollado, que está compuesto de dos hemisferios: izquierdo y derecho. Así, existen dos niveles de conciencia: a) La conciencia consciente, situada en el hemisferio izquierdo del cerebro, donde se encuentra la lógica y la razón; b) La conciencia subconsciente, que entra en funcionamiento cuando el razonamiento consciente está en reposo y que está situada en el cerebro derecho. En el hemisferio izquierdo del cerebro está la Inteligencia Racional. En el hemisferio derecho se encuentra la Inteligencia Emocional, sede de las percepciones que transmiten información mediante los sentidos. La inteligencia desarrollada en este hemisferio es una inteligencia global, intuitiva e irracional. En esta parte del cerebro se siente placer, alegría, temor etc. y se ven formas y colores. Este hemisferio detecta y registra información. Aquí se encuentra alojada la imaginaciión, la creatividad y la memoria. El hemisferio izquierdo es lógico y racional, estructura el lenguaje y efectúa el análisis de la realidad. La síntesis analizada de la información se transfiere al hemisferio derecho. Nuestra inteligencia procede de una serie de intercambios entre ambos hemisferios. Pero, debemos tener en cuenta que las vías de comunicación nerviosa van en el sentido siguiente: Primero la emoción después el razonamiento y no al revés. Es decir, la emoción dirigie nuestras actividades racionales pero nuestros razonamientos son incapaces de modificar nuestras emociones. Si se quiere manipular a una persona, en lo que ha venido a llamarse el lavado de cerebro, se intentará impedir que utilice su raciocinio, o sea, su hemisferio izquierdo que es el que se hace las preguntas. La estrategia más importante para manipular una persona es impedir que piense, que funcione su hemisferio izquierdo. Se trata de utilizar lo emoción, que dirige la razón, para que las personas piensen y actúen como se desea. Como lo emocional está en total oposición con lo racional, se impide así que la persona se haga preguntas y razone. Por otra parte las emociones desencadenan un proceso que favorece la memorización. Cuanto más nos haya impactado un acontecimiento desde el punto de vista emocional, más anclado queda en nuestra memoria, como fácilmente podemos ver en la seducciónue utiliza la publicidad. La creencia tiene un esquema que pertenece a la “memoria emotiva” de imágenes, ideas, etc. que provocan, cuando las volvemos a recordar, una emoción. La creencia grabada en nuestro sistema emocional no puede ser alcanzada por la voluntad y aún menos por la razón.