resurrección

Si la sociedad va alcanzando cada día un nivel más alto de solidaridad, justicia, bienestar, disfrute de la vida, ¿no será todavía más duro tener que morirse?
Por otra parte si lo único que se espera es la nada, ¿qué sentido tiene trabajar por un mundo mejor? Si la vida del ser humano y la vida de la especie humana no es más que un breve paréntesis entre dos nadas, ¿para qué luchar?
¿Qué sentido puede tener sacrificar la propia vida si lo único que se espera es únicamente la nada? Quién así piensa trabaja exclusivamente para el bienestar de los que vengan después. José Antonio Pagola, en su libro Jesús de Nazaret, El hombre y su mensaje, (Publicaciones idatz, San Sebastian 19991, 154), nos da la clave: “La humanidad necesita una esperanza no solo para los hombres del futuro sino para los que murieron en el pasado, para todos aquellos que, a lo largo de los siglos, han sido vencidos, humillados, oprimidos, y hjoy están ya olvidados. Si no hay resurrección, jamás se podrá hacer justicia a los que sacrificaron su vida por mejorar la sociedad y a los que murieron violentamente en defensa de los valores humanos”.