SALVADOR SLAIN BISHOP

A woman passes a mural of slain Bishop Oscar Arnulfo Romero in Santa Tecla, some 8 miles from San Salvador, Tuesday, March 22, 2005. Salvadorans are commemorating the 25th anniversary of the murder of Bishop Oscar Arnulfo Romero on March 24. (AP Photo/Luis Romero) ** EFE OUT**

En la historia de la cultura occidental la palabra “mística” se refiere siempre a personas, textos y experiencias cristianas. La tradición espiritual lo expresaba así: “Sentimiento intenso de la presencia y acción de Dios en la persona; encuentro unitivo con el fondo absoluto de su ser, en el que se revela y entrega Dios; conocimiento experimental, no solo nocional de Dios; unión con Dios, a la que sigue una fruición y divinización; nacimiento del Hijo en el alma, prolongando o actualizando así la encarnación del Verbo en unidad con la generación eterna del Padre, de forma que generación en el seno del Padre, generación en el seno de María y generación en el alma forman una unidad; relación esponsal entre el alma y Dios” (O. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Cristianismo y mística, Trotta, Madrid 2015, pág.97). En el siglo XIX se universalizó el uso para aplicarlo también a experiencias similares de otras religiones y en el siglo XX se secularizó el término aplicándolo, por ejemplo, a la “mística marxista”. Wittgenstein remite esta palabra al silencio, pues para él lo expresable lo dice la lógica y lo inexpresable la mística. Y ya a finales del siglo se llega a una universalización del término difuminándose su contenido.
Así, pues, ¿Quiénes son los místicos? Aquellas personas que viven una relación de presencia inmediata de Dios no solo como creador y fundamento sino como principio e iniciador de una relación amorosa y de un conocimiento experiencial por el cual su existencia adquiere un centro nuevo de sentido y un dinamismo de acción.