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LA FE
Si, la fe es una ayuda para la vida. Pero no precisamente porque ofrece al ser humano una autocompensación psicológica, sino que, gracias al encuentro personal con Dios, en Cristo, que no se produce por necesidad sino por gracia, y al que debemos mantenernos fieles para experimentar su fuerza vital, logramos nuestra plena realización como personas.
Si, por el contrario, el ser humano no alcanza la integración personal, entonces no puede hacer frente ni a su propia angustia vital ni a los efectos destructivos de la misma, como el belicismo, la irresponsabilidad respecto a la ecología o la arrogancia tecnocrática. Sólo un equilibrio que integre la angustia de la existencia y nuestra responsabilidad es capaz de forjar el futuro de la humanidad, pues en la conciencia de la persona encontramos precisamente la grandeza y la dignidad del ser humano.
La fe cristiana es ayuda para la vida precisamente porque hace que nos encontremos con el amor singular, históricamente concreto, de Dios. La fe cristiana es una respuesta gratuita,  a las tensiones fundamentales de la existencia humana. Esta repuesta no es sólo una profundización en la propia existencia psíquica  religiosamente considerada, es una respuesta, un sí, al encuentro concreto del Dios que se hace histórico.
En la fe el ser humano se experimenta tal como es: definitivo y único, pero también transitorio, mortal y limitado. La fe cristiana concibe al ser humano como imagen de Dios, llamado en Cristo a la resurrección; limitado, pero redimido; pecador, pero liberado.