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Hoy en día muchas personas buscan lugares de silencio. Pero el silencio principal no es el exterior, sino el interior. Debemos aprender a encontrar el silencio interior. Dentro de nosotros hay un gran pozo interior. Es como el beduino en el desierto que cava un pozo y cuando encuentra agua bebe él, su familia y todo caminante que pasa junto a su tienda.

Poco a poco las ideas, las voces interiores deben ir acallando para dejar lugar al silencio. Nuestra conciencia nos va llevando hacia nuestra más profunda interioridad donde se produce el encuentro amoroso con Dios y escuchamos su Palabra, descubriendo su voluntad  a través de los acontecimientos, si tenemos la Inteligencia Espiritual (IES) iluminada por la fe.

De la misma manera que la Inteligencia racional (IR) busca la verdad y la Inteligencia Emocional (IE) produce la belleza,  la Inteligencia Espiritual (IES) produce la sabiduría, que hace que vivamos el aquí y ahora en plenitud, prestando atención a todo cuanto nos rodea. Nada nos pasa desapercibido y nos sentimos unidos a todo lo que existe. Nos sentimos cerca de todos los seres vi vos, de todas las personas, especialmente de quienes en este momento están sufriendo y de todos los marginados de la historia. Un antiguo dicho afirma que “el verdadero sentido de una vasija no está en el recipiente, sino en el vacío”.