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Todo lo que se espera de un arma ordinaria también se espera de un arma silenciosa, solo que se diferencian por su manera de funcionar. Estas armas disparan situaciones, en vez de balas; son propulsadas por el tratamiento de datos, en vez de por una reacción química; se origina a partir de bytes de informaciones, en vez de granos de pólvora; operadas por un programador de ordenadores en vez de un francotirador de élite; están bajo las ordenes de un magnate financiero en lugar de un general militar.
No producen ruido de explosión evidente, no causan daño físico o mental aparente, ni interfieren de manera evidente con la vida cotidiana social de nadie. Producen sin embargo, un inconfundible “ruido”, causan inconfundibles daños físicos y mentales, e interfieren de forma inconfundible en la vida social cotidiana.
La sociedad no puede comprender este arma, y entonces no puede creer que en realidad está siendo atacada y sometida. La sociedad puede sentir instintivamente que algo no va bien, pero esto es por la naturaleza técnica de esta arma silenciosa, no pueden expresar su sentimiento de manera racional, o abordar el problema con inteligencia. En consecuencia, no sabe cómo pedir ayuda, y no sabe cómo asociarse con otras personas para defenderse.
Cuando un arma silenciosa se aplica gradualmente, las personas se ajustan, se adaptan a su presencia, y aprenden a tolerar las repercusiones sobre sus vidas hasta que la presión psicológica por la vía económica se vuelve demasiado grande y se hunden. En consecuencia, el arma silenciosa es un tipo de guerra biológica.
Ataca la vitalidad, las opciones y la movilidad de las personas de una sociedad, conociendo, entendiendo, manipulando y atacando sus fuentes de energía social y natural, así como sus fuerzas y debilidades físicas, mentales y emocionales. Estas son algunas de las estrategias de la manipulación social:
1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir a las personas interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en la sociedad, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que la sociedad sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas del neoliberalismo se han ido imponiendo: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, etc. Cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque la sociedad, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo a la sociedad de acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse a la sociedad como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante.
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de las personas. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
7. Mantener a la sociedad en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que las personas sean incapaces de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud, gracias a una educación mediocre.
8. Estimular a la sociedad a ser complaciente con la mediocridad
Hacer creer a la gente que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer a las personas que son ellas las culpables de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, las personas se culpabilizan, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, ¡no hay revolución!
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre las personas, mayor que el de los individuos sobre sí mismos. Véase por ejemplo los nuevos filtros de contenido de internet así como empresas que recogen y catalogan la información de los usuarios de los buscadores y redes sociales.
Cf. Doctrina del Shock, Noam Chomsky y Las 10 estrategias básicas de manipulación mediática, http://disenosocial.org/las-10-estrategias-de-manipulacion-mediatica/