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dr froid (1)

La naturaleza y perversidad de la sospecha consiste en que escapa a toda comprobación y a toda posibilidad de refutación. Se puede refutar una razón o un hecho, pero no una sospecha. La sospecha está en el ámbito de la voluntad más que de la razón. En la narración del Paraíso, la serpiente no indujo a Adán y a Eva a pecar aduciendo alguna razón contra Dios, sino levantando la sospecha sobre él. (Cf. Gn 3, 1-6). La sospecha participa en la naturaleza del pecado, que consiste en ser voluntario.
Ocurre que muchas veces la ciencia trata a la religión del mismo modo que ésta trató a la ciencia en el pasado, por ejemplo el caso Galileo. La ciencia aplica a todo el principio de experimentación, como criterio de verificación de una cosa o de un fenómeno, excepto con la fe. Parece como, para poder decir algo científico sobre la religión no debe uno estar contaminado de esta, quedándose en el terreno de las definiciones y de las ideas, es decir, en el terreno de la abstracción. Por eso, para poder calibrar la autenticidad de una persona religiosa hay que intentar captar el desarrollo de su vida, de su autoconciencia, de la influencia ejercida en su ambiente y del desenlace final de su vida, así como valorar su influjo en el tiempo.