Etiquetas

,

inteligencia-espiritual

Cuando una persona es creyente no renuncia a su racionalidad, sino que la trasciende, ya que “el acto supremo de la razón está en conocer que hay una infinidad de cosas que la sobrepasan” (B. Pascal, Pensamientos, 262). En el mismo momento en que la Inteligencia Racional (IR) reconoce sus límites, los sobrepasa y los supera.

En el libro del Éxodo se nos dice: “Moisés se aproximó a la nube donde estaba el Señor” (Ex 20, 21). Y también: “Moisés penetró en la nube y subió a la montaña” (Ex 24, 18). El símbolo de la nube le sirve a Dionisio Areopagita afirmar lo siguiente: “Entonces Moisés se libera de todas las cosas que se ven… y se adhiere al que es completamente impalpable e invisible… y capaz de conocer más allá de la inteligencia, no sabiendo nada” (Dionisio Areopagita, Teología mística I, 3 (PG 3, 1001).

El mundo de la fe es oscuro para quien lo mira desde fuera, pero es luminoso para quien lo vive desde dentro, ya que tiene una luminosidad especial del corazón más que de la mente, siguiendo aquello de que hay razones de la Inteligencia Emocional (IE) que la Inteligencia Racional (IR) no entiende.