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lampara

Ante las realidades sociales difíciles y complejas, tenemos que reforzar nuestra esperanza, que se funda en la fe y se expresa en una oración incesante, ya que es la oración la que mantiene encendida la llama de la fe.
La fe es fuerza que en el silencio, sin hacer ruido, va cambiando el mundo para transformarlo en el reino de Dios. Por esto se puede afirmar que la oración es la mayor fuerza transformadora del mundo.
La fe nos garantiza que Dios escucha nuestra oración y nos ayuda en el momento oportuno. La oración no es evasión de la realidad ni un intimismo consolador. La oración es fuerza de esperanza, fe en el poder de Dios, que es Amor y no nos abandona