demonte horeb 1 - copia

Al Dios vivo, que se manifestó a Moisés en el Horeb, se le puede intuir, tener de Él un presentimiento más que una idea, ya que la idea circunscribe a la persona, mientras que el sentimiento revela su presencia dejándola en su integridad e indeterminación. Esta es la opinión de san Gregorio de Nisa que dice que la forma más alta de conocimiento de Dios es el “sentimiento de su presencia” (San Gregorio de Nisa, In Cant. XI 5,2- PG 44, 1001).
Según la fenomenología religiosa la categoría “divino” es una categoría distinta de cualquier otra, ya que no puede definirse, sino tan sólo indicarse. Cuando en la Biblia se habla de Dios se habla en términos negativos o por medio de imágenes y símbolos: Dios es luz, vida, agua viva, fuego, roca… Pero el Dios vivo tiene una cualidad irrepetible: es la totalidad, mientras que todas las representaciones de Dios juntas no son la totalidad, sino sólo una parte.
El “Yo soy” de la Biblia es el Padre que engendra al Hijo y por medio de Él espira al Espíritu, compartiendo con ellos toda la divinidad. Es el Dios comunión de amor.