Etiquetas

El-mundo-en-nuestras-manos

Toda actuación seria y recta de la persona es esperanza en acto, ya que es importante para el porvenir de nuestra vida, colaborando con nuestro esfuerzo para que el mundo llegue a ser un poco más luminoso y humano. Pero esta tarea a menudo nos fatiga y si esta no está iluminada por la luz de una esperanza más grande, que no puede ser destruida por las frustaciones en lo pequeño ni por el fracaso en los acontrecmientos de importancia histórica, nuestra vida se ve abocada muy pronto a quedar sin esperanza.
Sólo la gran esperanza-certeza de que, a pesar de todas las frustraciones, mi vida personal y la historia en su conjunto están costudiadas por el poder indestructible del Amor, es lo que nos da ánimo para actuar y continuar.
La verdadera, la gran esperanza del ser humano que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios.