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velas7 (1)Una persona puede tener muchos conocimientos y ser una persona perversa. La ciencia con su tecnología puede ir, y de hecho va en muchas ocasiones, en contra del ser humano. Hay personas que tienen pocos conocimientos y son moralmente buenas y sabias. La sabiduría se identifica con el “arte de vivir una vida buena y feliz”. El conocimiento se puede pervertir, pero la sabiduría lo remite a la verdad y a la ética, para que sea un conocimiento humano. Se necesitan unos ojos nuevos y un corazón nuevo que superen la visión materialista de los acontecimientos humanos y vislumbren ese algo más que la técnica no puede ofrecer.

Recibimos la iluminación cuando la IES se encuentra en su máxima apertura y limpieza de corazón. Es entonces cuando se iluminan los ojos de la Fe, que supone la razón y la perfecciona. La razón iluminada por la fe encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y al de las realidades espirituales. Es en este momento cuando se produce el ensanchamiento de la razón y se encuentra la orientación y el sentido de la vida. La verdad más grande a la que la razón humana puede acceder consiste en reconocer al Amor, pues sólo el amor es digno de fe y el amor se ha hecho presente en nuestra historia y nos ha amado primero. La persona necesita una razón que llegue a lo más íntimo de su corazón. Solo cuando la inteligencia en su totalidad permanece abierta a la fe, es realmente inteligente y conoce la verdad. La fe se aprecia en su especificidad irreductible sólo cuando la razón se deja interpelar por un rostro, por un afecto que conmueve al corazón y le ofrece como verdad suprema la primacía total del Amor que lo abraza y lo perdona.